
Como ya os dije en el post anterior el pasado fin de semana lo pasé en el pueblo de Terroba celebrando las fiestas del Camero Viejo. Me lo pasé genial con las diferentes actividades que se organizaron:

Pero podría haber disfrutado un poco más, si no hubiese sido por un pequeño detalle: para ayudar a mi colega Rodrigo me presenté como voluntario para organizar las fiestas del pueblo. Es decir, que me pasé parte del sábado trabajando. El beneficio de ello fue que me dieron de comer gratis en las fiestas y que siempre que parábamos alguien nos daba una cerveza refrescante.
El viernes fuimos Rodrigo, Pablo y yo a Terroba. Una vez que llegamos tuvimos un pequeño percance: nuestro querido amigo se dejó las llaves de la casa. Rodrigo tuvo que saltar, cual chorizo, el muro de su jardín para colarse en el interior del caserón y poder abrir. Tampoco tenía las llaves de la huerta, y ahí tenías a tres chavales saltando un murillo para poder coger unos tablones del interior; no nos planteamos como íbamos a salir hasta que tuvimos que salir de la huerta, en fin, un show.
Ese mismo día me dieron la indumentaria de voluntario: una gorra azul y una camiseta amarilla que a la espalda ponía en grande “organización”. Los del pueblo, en vez de llevar esta indumentaria, se vistieron con trajes rústicos tradicionales.
El sábado empezó prontito. A las ocho de la mañana ya estábamos en pie y ayudando a NK a montar su puesto en la plaza del pueblo; y luego montamos una exposición de fotos antiguas. Todo ésto sin desayunar. Después conseguimos escaquearnos de algunas cosas y nos piramos a desayunar. El resto de la mañana pasó más o menos rápido, nuestro trabajo era el de reponedores de las dos barras del pueblo; por lo que nos pasamos la mañana llevando cajas con botellas a los diferentes sitios. Eso sí, la gente era muy agradecida y mis amigos más; cada vez que hacíamos un alto en el camino para descansar misteriosamente aparecía una cerveza en nuestra mano. Después de la octava te parecía demasiado, pero es que no te ofrecían otra cosa y yo no voy a ser el maleducado que diga que no a una persona agradecida.
Pude disfrutar de la exposición de coches antiguos que se exhibió. Había uno que me encantó:

También había por el pueblo unas muestras de: elaboración de queso, apicultura, aperos de trabajo, recreación de un colegio antiguo, las fotos de Terroba… Vamos que fue muy completo. Pero la actividad que más me gustó fue una de la tarde: la exhibición de aves rapaces, eran unos animales preciosos. Después de esta actividad nos fuimos a casa a pegarnos una merecida ducha y a hacer tiempo hasta la cena… luego vendría la fiesta.
En casa de Rodrigo también nos tuvimos que hacer cargo durante un ratito de Manuel, el primo de cinco años de Rodrigo. Había que perseguirlo, sobornarlo, chantajearlo… para que cenara. El niño es una ricura, me perseguía… por mi PSP, cuando la conseguía me abandonaba… ains.
Salimos a eso de la una de la mañana por el pueblo y achacamos el haber trabajo durante el día. Mi cuerpo y el de Kevin solamente aguantaron hasta las cuatro y media de la mañana; tuvimos que irnos a dormir.
Conclusión: repetiría estas fiestas, pero prefiero pagar para comer que estar trabajando para que me den gratis de comer. Y aunque me lo pasé muy bien con la gente del pueblo trabajando, es muy sufrido ver la fiesta desde el otro lado; y eso que intentaba escaquearme de algunos trabajos… como buen trabajador español.
Gente que se aburre