Jornadas Paleontológicas

Me ha quedado una entrada muy larga porque resumo todo un fin de semana.

Antes de contar mis vivencias en las Jornadas, debo decir que éstas fueron las Décimas Jornadas Paleontológicas y que este año se hacían en honor de Emiliano Aguirre.

Nada más llegar a Zaragoza de las visitas de por la mañana nos fuimos corriendo a casa los que íbamos a ir a Ricla. Cogimos la comida y bebida que habíamos acordado llevar cada uno y fuimos a la estación de tren. El viaje hasta Ricla fue cortito, además nos encontramos con la buena noticia de que el pueblo nos dejaba acampar en las piscinas. Nada más llegar nos dispusimos a montar la tienda, yo dormía con dos colegas de clase: Javi y Tarrero. Nada más acabar de montar todo sacamos los camping gas y nos pusimos a hacer la cenita, que consistía en cosas muy sanas: hamburguesas, longaniza, bacon, tortilla… Después de ponernos como el tío Quico se sacó el pacharán y la sangría, esa noche fue flojita porque al día siguiente teníamos que coger el autobús para ir cerca de Soria a ver restos de mamuts.

Al montarnos en el autobús al día siguiente ya nos dijeron que pararíamos en un pueblecito para desayunar, lo que no imaginaba es que el desayuno era gratis y que iban a sacar comida como por un tubo, pero como nos mimaron. Luego continuamos nuestro viaje.

Antes de ver los restos de mamuts algunos paleontólogos nos dieron una charla sobre la situación, el medio en el que vivió ese animal, etc. Realmente interesante, lo único malo que al haber mucha gente y dar la charla en plena montaña no se oía muy bien. Los restos de estos animales eran realmente impresionantes.

Tras ver los restos y escuchar a otro paleontólogo durante una hora volvimos al autobús para irnos a comer, comida que ya habíamos pagado por adelantado. La comida fue sencillamente genial. De entrantes había espárragos, calamares, croquetas, empanadilla, jamón, salchichón y queso. Después vino el ternasco, el heladito y el carajillo. Realmente mereció la pena pagar 20 euros por esta comida.

Cuando volvimos a Ricla estábamos cansados y empachados, así que nos dedicamos a descansar. Y por la noche vino lo mejor, la organización de las Jornadas había contratado un grupo de música bastante decente, Azero,y habían abierto una barra en ese sitio. Y he aquí, pogo tras pogo y canción tras canción, cuando me pillé un contentillo considerable. Cuando dieron las seis de la mañana y cuando hacía un frío considerable decidí volverme a la tienda de campaña, pero lo malo es que me confundí de dirección y en vez de girar a la izquierda giré a la derecha. Anduve y anduve, hasta que me topé con un edificio que no me sonaba de nada y que no tenía que estar ahí, era la estación de tren. Y ahí pensé: “Si la estación de tren está aquí, las piscinas están en la otro punta… ¬¬”. Doy la vuelta y vuelvo sobre mis pasos, vi el lado positivo de que al tomar más aire fresco me despejaría más ¬¬. Al llegar a la zona de acampada debí despertar a mis amigos de las tiendas de al lado; pero lejos de mosquearse se estuvieron riendo porque, según me contaron al día siguiente, iba cantando una canción muy ridícula (os habéis dado cuenta de que en esta frase no aseguro nada con certeza, porque no me acuerdo).

Bueno, al amanecer del día siguiente sólo nos quedaba recoger las cosas e ir al museo de Ricla. El museo, aunque era muy pequeño, tenía restos realmente interesantes.

Las cosas positivas que destaco de estas Jornadas son: el interés que mostraron por nosotros los paleontólogos que asistieron, la organización que estuvo espléndida, la comida que nos dieron y los regalos que nos dieron (una botella de vino y cinco libros, aunque no todos trataban sobre paleontología).

Las cosas negativas que destaco son: la chavalería del pueblo acudía a la piscina a insultarnos, las instalaciones de las piscinas daban un poco de pena y asco. Los retretes de las piscinas se atascaban fácilmente, no había agua caliente (la ducha más rápida de mi vida). También destaco que Tarrero (¡¡¡Sé que me lees!!!) no quería compartir calor humano por las noches, con el frío que hacía y los únicos que nos juntábamos éramos Javi y yo, sufrirás las consecuencias Tarrero.

En definitiva me lo he pasado genial.

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4 Comments on “Jornadas Paleontológicas”

  1. Public Enemy Says:

    Impresionantes esos dientes de sable o.O

  2. Inmarteee Says:

    Lo que dices de la piscina tiene tela. Hace tres años decidí marcharme a excavar a La Rioja (mi primera excavación que no era una excavación, porque estábamos allí limpiando huellas de dinosaurios) y me cogí un turno, que tocaba en, llamémoslo, el pueblo X. Cuando llegamos nos enteramos de que nos habían ofrecido el colegio del pueblo para dormir dentro, con colchonetas y eso, y la ducha de la piscina municipal, que estaba al lado. Pues bien: el menda que llevaba las piscinas limpiaba las duchas una vez a la semana. Nosotros estuvimos dos semanas, durante las cuales no paramos de recibir quejas de la gente del pueblo diciendo que “los de las huellas” éramos los que dejábamos la ducha hecha un asco. “Si no la limpiáis, pues claro que está hecha un asco, so zotes”, pensamos nosotros. Pues es igual, no paraban de echarnos la culpa de toda clase de problemas que nosotros no habíamos podido provocar ni de coña ( no sólo con la piscina, también decían que nos cargábamos el colegio). Según estábamos allí nos fuimos enterando: resulta que, mientras otros pueblos viven básicamente del turismo creado con las icnitas, en este “pueblo X” pasan de todo y el único que parece preocuparse del asunto es el profesor de primaria del pueblo, que ha montado un museo enterito y estupendo, pagando, eso sí, un dineral de su propio bolsillo. Lo más fuerte es que la kioskera del pueblo era la madre de este tío, y se dedicaba a cotillear todo lo que podía y a despotricar contra nosotros con las vecinas. En fin, este pueblo tiene un patrimonio paleontológico que flipas, mayor incluso que el de Enciso, pero hay gente que no sabe aprovechar lo que tiene.

    A todo esto: preciosos los fósiles. ¿El dientes de sable es de aquí, de España? Porque los Machairodus que yo he visto no tenían los dientes tan grandes…

  3. Tarrero (de nombre Miguel jaja) Says:

    kabronessss!! MARICONESSSS!!! k keriais abusar de miiii!! pa rato m arrimo; además, tu epi m asustabas cn esos mugidos (k no ronkidos) jejejeje

    ala, x la sombra, mñn ns vemos

  4. Epi Says:

    Inmarteee: no sé de donde era el dientes de sable, no conseguimos escuchar al profesor cuando daba la explicación, demasiada gente acumulada. Así que no te puedo decir de donde era el fósil. Y la etiqueta que acompañaba a estos restos sólo ponía su nombre.

    Por cierto, a nosotros también nos intentaron endiñar los desperfectos que había en las instalaciones. Desperfectos ya existentes cuando llegamos. Hay gente muy muy muy ca****a.

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