Justa venganza

Kiorn volvía a esconderse en la espesura del bosque para poder llorar sin que nadie pudiera verle. Sus hermanos habían vuelto a meterse con él duramente. Todo el mundo se metía con él por su constitución escuálida y porque era algo corto de entendederas. Sus padres no mostraban mayor interés en él que el resto de habitantes de su casa o de la aldea; la única persona que le apreciaba en este mundo era su hermana Diona. Ella era la persona que más amaba, adoraba y por la que haría cualquier cosa.

Cuando se calmó se dijo así mismo que las cosas tenían que cambiar, no podía continuar esta situación, se tenía que hacer respetar. Luego volvió a llorar, siempre se decía lo mismo y al día siguiente le trataban, otra vez, como a basura. Ahora su hermana estaría buscándole para consolarle y decirle que las cosas iban a ir a mejor, que todo pasaría. Sabía que todo podía ir a mejor, pero si acababa con todos los seres a los que odiaba, negro sentimiento se estaba arraigando en lo más profundo de su alma y que siempre luchaba por aflorar.

Se cansó de compadecerse, le escocían los ojos de tanto llorar. Se quedó mirando al vacío, esperaba que Diona le encontrara en cualquier momento; de pronto escuchó una voz seductora:

- ¿Quieres dejar de ser una víctima? ¿Quieres convertirte en el verdugo de esos cerdos a los que llamas familia? ¿Quieres acabar con todos aquellos que te repudian?

Se sorprendió al escuchar esa voz, pensaba que era una alucinación, pero aún así respondió:

- Sí… quiero dejar de ser una víctima – una atronadora risa surgió de la nada, el bosque entero parecía temblar. Ante Kiorn apareció una figura enjuta, envuelta en ropajes negros, encapuchada y a la cual no podía ver el rostro. Un frío glaciar envolvió al muchacho –.

- Eso es fácil, sólo me tienes que dar algo a cambio.

- ¿Quiee… quieres mi… alma? – las palabras se le atascaban, estaba aterrado, estaba tratando con un ser del averno que habría vivido miles de vidas de los hombres –.

- Sí, pero me tienes que dar algo más y mejor que eso… las almas son algo que abundan en cualquier parte, yo quiero que me des algo muy valioso para ti, algo que ames por encima de todas las cosas.

La mente de Kiorn bullía con miles de imágenes ¿a qué se refería el demonio con esas palabras? Sólo se le ocurría una cosa y la idea no le gustaba. Visualizó a su querida hermana, en ese momento volvió a escuchar aquella macabra risa; ya sabía que es lo que quería el demonio. La figura encapuchada se esfumó como el humo y en el lugar que antes había ocupado ahora había una daga con el filo más negro que había visto en su vida. Corrió hacia ella y la cogió, la ocultó entre sus vestiduras y se volvió a sentar mirando al vacío que era su mente.

- Hermanito ¿qué haces aquí? – el rostro de Kiorn se puso lívido –, vamos cálmate – Diona se arrodilló junto a él y le abrazó; el muchacho estaba confuso, respiraba intensamente –.

- Lo siento hermana… tengo que hacerlo… no quiero ser una víctima nunca más… te quiero – después de estas palabras hundió la daga profundamente en el pecho de Diona, la chica sólo dejó escapar un ligero gemido de sorpresa antes de expirar –.

Recostó cariñosamente el cuerpo de su amada hermana sobre el césped mientras volvía a llorar de pura rabia, había matado a lo que más quería, ya no había marcha atrás. El demonio volvió a aparecer con el rostro al descubierto, esbozando una amplia sonrisa de satisfacción.

- Te otorgaré tu deseo de venganza.

El demonio alzó su mano apuntando a Kiorn e inmediatamente un calor sofocante invadió al muchacho. Notaba que sus músculos se tensaban, que sus huesos se quebraban y unían, que su corazón se desbocaba y que su rostro se deformaba. El dolor era insoportable todos sus nervios iban a estallar, pero no gritaba, sólo cerró los ojos. Las ropas se le quedaban pequeñas, se rasgaban ante la inmensidad de sus nuevos músculos. El sufrimiento cesó, abrió los ojos.

Ante su sorpresa era tan alto como los inmensos árboles del bosque, podía ver por encima de algunas de las copas. Se encaminó hacia el río, notó que a su paso las plantas de su alrededor se pudrían y que los animales huían, eso le satisfacía enormemente. Observó el color rojo de su piel, sus poderosas piernas que se parecían a los cuartos traseros de un toro con una cola que acababa en una porra ósea. Su torso era formidable con una musculatura perfecta. Se acercó a la orilla del río y vio su rostro reflejado en el agua, se asemejaba a una especie de cráneo de perro con enormes colmillos y cornamenta de carnero. También poseía unas enormes alas correosas que le maravillaron. Era un príncipe demonio.

- Sacia tu sed de venganza Príncipe Demonio… cuando hayas cumplido con tu bautismo de sangre te otorgaré las armas y ropas dignas de un ser como tú.

Kiorn asintió, se acercó al lugar donde yacía su hermana. Se agachó hacia ella y una mirada de furia emergió en su rostro, iba a acabar con todos esos que habían osado burlarse de él, haría un trono con sus cadáveres y bebería su sangre. Ahora todo iba a mejorar.

Pr�ncipe demonio

~ por Epi en Enero 6, 2008.

3 comentarios to “Justa venganza”

  1. Si algun tengo una hermana recuerdame que no pasee por ese bosque no vaya a ser… xD

    Parece que los escritores vuelven a publicar, me alegro que ya tenia ganas de leer vuestros magnificos relatos.

  2. “Eso es fácil, sólo me tienes que dar algo ha cambio.”

    Epi, lo siento, pero aquí te has colado, y mucho, Riazor tu también te llevas un premio por no llamarle la atención ¬¬ . Epi iba leyendo y me iba encantando, pero después de leer esto era como si todos mis sentidos se centraran en matarte por tal falta XD es “a cambio ” y no “ha cambio” ¬¬ ha proviene del verbo haber y se conjuga junto con el participo de otro verbo ¬¬ cambio es un verbo (ahí en esa frase)? NO! ¿Qué haríais sin mi? XD

    Muy bueno el relato, aunque no te consiento mas de estas ¬¬

  3. jou… error corregido, mientras escribía el relato estaba hablando con Riazor y diciéndole que creía que te iba a costar encontrar algún error, ya que lo había leído varias veces. Siempre se me cuela una, no puede ser XD.

    Me alegro de que os haya gustado el relato.

Escribe un comentario