Despertar
Continuación de los relatos: Concilio y La Marcha.
No sabían cuanto tiempo llevaban recorriendo los enormes pasillos y estancias del gran mausoleo. Habían pasado todo el rato huyendo de horribles criaturas, luchando y librando sus propias batallas internas, ya que cada vez que descansaban se oían gritos desesperados, lamentos, carcajadas diabólicas… nadie sabía si esos ruidos procedían de su mente o de las profundidades de la gran cárcel. Estaban agotados y hartos de caminar, cuando parecía que habían avanzado volvían inexplicablemente a la misma estancia. Los bestiales guías habían muerto al luchar con un gran troll que apareció de la nada, la comitiva estaba perdida.
Ninguno se echaba atrás en esta empresa, si no liberaban a Nialmar significaría la muerte de su mundo, debían continuar. Pero el ánimo del grupo estaba decaído, habían muerto la mayoría de miembros que los cinco grandes señores habían llevado. Sólo quedaban los cinco señores, Dania, Crogan y los dos elegidos. Todos estaban agotados, todos llevaban sus armas preparadas para cualquier imprevisto, todos tenían sus armas impregnadas de sangre. Los que usaban las artes arcanas estaban muy debilitados, el uso prolongado de la magia había provocado un gran cansancio en Dania y en el Gran Maestre, tenían que hacer paradas constantes para que los magos se repusieran.
Cuando creían que vagarían por los pasillos para toda la eternidad llegaron a una gran sala con techos descomunales, grandes columnas, runas mágicas inscritas en las paredes, pero lo más sorprendente estaba en el centro. Una gran caja de metal envuelta en cadenas gigantescas presidía la estancia, se encontraba ligeramente alzada en el aire por algún poder mágico. Los rostros de la comitiva se animaron ligeramente. El Gran Maestre avanzó hacia la caja murmuró unas palabras y las runas que había por toda la sala liberaron unos destellos blanquecinos para luego desaparecer, se escuchó una tremenda carcajada. Teoclades se acercó a las cadenas, les acercó un artilugio mágico y las pesadas cadenas se convirtieron en polvo, la caja se depositó en el suelo, lo que parecía ser una puerta en la caja se abrió. Thornal se metió en el interior, cuando volvió a salir cargaba con una momia, la dejó en el suelo. Selwin había cogido de un hueco en la pared una tinaja llena de líquido. El resto se limitaba a observar la escena.
El Gran Maestre había sacado un pequeño vaso de madera de uno de los pliegues de su túnica y una daga, ostentosamente ornamentada. Realizó un corte en su mano y vertió unas gotas de sangre en el vaso, los demás señores hicieron lo mismo. El Gran Maestre se agachó junto a la momia, la mano que sujetaba el vaso temblaba.
- La sangre que te encerró te libera y te devuelve la vida – mientras el gran mago pronunciaba estas palabras vertía el contenido del vaso en la boca de la momia –.
El cuerpo inerte que yacía en el suelo empezó a hincharse, a llenarse de vida, se escuchaba una trabajosa respiración. El marchito cuerpo de Nialmar se erguía mientras volvían a surgir tendones, músculos y plumas negras en sus grandes alas. Cuando el proceso terminó parecía un viejo, entonces Selwin acercó la tinaja al misterioso señor. Nialmar bebió ávidamente el contenido de la tinaja, su cuerpo rejuvenecía. ¿Pero que bebía? Cuando Dania pensaba en esto pudo ver unas gotas que habían caído sobre el torso desnudo de Nialmar, era sangre. El oscuro señor acabó de beber, lanzó la tinaja contra la pared mientras sonreía y miraba a los presentes.
Nialmar era impresionante. Tenía grandes alas de plumaje negro, un cuerpo delgado pero musculoso, el color de la piel era del tono blanquecino de la muerte, tenía una larga cabellera plateada. El ser sonreía dejando al descubierto unos grandes colmillos blancos, era una sonrisa turbadora. Pero lo peor eran sus ojos, eran negros, parecían una noche eterna.
- Tenéis valor estúpidos señores – su voz era profunda, parecía salida de las mismas entrañas de la tierra –, no os ha quedado otro remedio que liberarme y esperáis que no quiera vengarme de vosotros por lo que me hicisteis. Sí, no hace falta que me lo digáis, siento la presencia de los señores de la muerte en este mundo, cómo no voy a sentir la presencia de mi propio hermano – todos se sorprendieron ante este último comentario –.
Los dos súbditos de Nialmar y Crogan habían cogido una armadura de otro hueco de la estancia, se la ofrecieron a su señor. Nialmar se vistió lentamente, admirando su antigua armadura, hacia años que no se la había puesto. Cuando acabó de colocársela el aspecto del oscuro señor era aún más impresionante. La armadura era completamente negra, no reflejaba la luz, no tenía ningún adorno, parecía que poseía vida y se podía comunicar son su dueño. También se notaba que las armas que lucía Nialmar, dos cimitarras de hoja ancha y plateada, eran algo más que dos simples cimitarras, encerradas en su interior se encontraban los espíritus de dos demonios ávidos de sangre y muerte que sólo respondían ante su señor.
- Cuanto tiempo sin llevar mis pertrechos de guerra. A mis hijas les habría gustado verme así – se hizo un silencio tenebroso, Nialmar alzó la vista, sus ojos y alas se habían transformado en puro fuego, pronunció unas palabras en una lengua arcana mientras toda la estancia temblaba, parecía que la montaña entera se iba a hundir. Todo volvió a la normalidad. Nialmar volvía a sonreír dejando a la vista sus colmillos –.
Cuando todo parecía calmado, los cinco señores notaron un intenso dolor en sus frentes. Al cesar el dolor Dania pudo ver, horrorizada, una herida abierta en la frente de cada señor. La herida tenía forma de una flecha quebrada.
- Os he marcado con un estigma que jamás cicatrizará, siempre os recordará lo que me hicisteis, nunca tendréis descanso. Cuando muráis vuestra alma me pertenecerá y seréis mis esclavos. Vuestra recompensa por liberarme será el sufrimiento eterno. Ahora que mi venganza se ha visto satisfecha, vayamos a acabar con el reino que intenta imponer mi hermano.
Nialmar avanzaba con paso decidido seguido por sus dos súbditos y Crogan. Mientras los señores sollozaban por su nefasta suerte.

¡Caray Epi te mejoras con cada relato! sin duda buenísimo y eso que me decías que no te convencía demasiado
Deja la modestia de lado hombre. Me encantó, simplemente, llevas maravillosamente bien la trama y cada vez va a mejor. Enhorabuena
SaLuDoSsSs!!!
Coincido con Ceci, cada vez tiene mejor pinta y mas ganas de seguir leyendo.
Felicidades por el relato!
ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
Gracias por vuestra opinión, que majos.
Casanova, seguro que no has pasado del segundo párrafo XD
Me has pillado, mañana al cine por cierto, a ver la basura esa de los zombies
Me apetece ver “la basura esa de los zombies” XD
Entonces os gustara la nueva entrada de mi blog xD
Pues habrá que verla, aunque no sé de que podrá tratar XD