Libro escrito por Guillermo del Toro y Chuck Hogan, distribuido por la editorial Suma de letras. Este tomo es el primero de la Trilogía de la Oscuridad, los posteriores a éste aún no han sido editados. Resumen según el libro:
“Un avión procedente de Berlín aterriza en Nueva York. Sin embargo, algo no funciona bien desde el momento en que toma tierra. Todas las luces del avión están apagadas, nadie responde a las llamadas de la torre de control, nadie contesta a los teléfonos móviles. Parece como si el avión estuviese muerto…
Lo que al principio se considera un virus muy contagioso pronto se revela como algo aterrador. Los ‘infectados’ tienen mucha sed y sólo quieren beber… sangre. La epidemia se propaga a una velocidad de vértigo, y en pocos días toda la isla de Manhattan está invadida. Pero esto no ha hecho más que comenzar. Hay un plan siniestro para conquistar rápidamente todo el planeta.
Los viejos vampiros han regresado. La lucha entre el bien y el mal vuelve a encarnarse en estas criaturas tan antiguas como actuales. La desigual lucha entre estos seres sobrenaturales y un valiente grupo de héroes humanos nos arrastra a una historia llena de acción, alianzas, traiciones y batallas que nos hace reflexionar sobre la condición humana, en la mejor tradición de las películas de su autor, Guillermo del Toro.”
La ambientación de libro está bastante bien: una epidemia desconocida, que a los pocos días provoca una serie de mutaciones en la persona, provocándole una fuerte sed de sangre y horror por la luz del sol. Todo ello desarrollándose en la ciudad de Nueva York.
La trama puede llegar a enganchar: un antiguo vampiro, un Amo del viejo mundo, quiere conocer las Américas y desafiar a los Amos del nuevo mundo a la par que provoca el caos y la destrucción allá por donde va. Unos pocos, los conocedores de lo que provoca el virus, intentarán pararle los pies a este vampiro.
El grupo de valientes es algo variopinto. Eph, médico encargado del control de epidemias, será de los primeros en descubrir las transformaciones que sufren los infectados. Nora, miembro del control de epidemias y amiga muy íntima de Eph. Fet, aunque aparece en una parte avanzada del libro, es un exterminador de plagas que se unirá a los anteriores para acabar con los vampiros. Setrakian, un anciano que se dedica a la búsqueda del Amo del viejo mundo para darle muerte, es una especie de superabuelo al que no le afecta la edad en la mayor parte del libro, pero cuando llega la hora de la verdad es como si le cayesen encima los ochenta y tantos años que tiene.
Hay otros personajes destacados a lo largo del libro, pero son, esencialmente, complementos de los anteriores personajes. Vínculos que nos ayudarán a entender a algún personaje, sobre todo a Eph.
Los autores se han tomado algunas licencias con los vampiros, como os voy a explicar ahora. En los primeros días de la infección, los infectados se comportan como si fueran zombis sedientos de sangre. Cuando maduran, ya se vuelven más inteligentes, como si pudiesen controlar su instinto primario de sed, y resultan más coordinados. No poseen los míticos colmillos, sino que tienen una especie de aguijón extensible que les sale de debajo de la lengua. Los Amos pueden controlar mentalmente a los vampiros que han creado, son como una mente enjambre. La plata es más efectiva si se les quiere herir. Aparentemente no tienen capacidad de regeneración, aunque para matarlos tienes que destrozarles el cráneo o la columna vertebral.
La verdad es que en este libro se puede ver que los vampiros son malos malísimos, pierden el aura de misterio que otros autores lograban crear (Anne Rice). El libro consigue que te de un poco de asco imaginarte a uno de sus vampiros, debido a que la infección vampírica la llevan una especie de gusanos que recorren el interior del cuerpo del anfitrión; y la verdad es que eso ya no resulta tan evocador como los clásicos vampiros de toda la vida.
Una gran pega del libro ha sido la traducción. Es un castellano con palabras y algún deje latino (vamos, al menos creo yo que son latinas), por lo que puede llegar a ser un gran impedimento para llegar a disfrutar por completo de la obra; a mí se me hacía bastante cargante. Dudo que me compre la continuación de Nocturna, igual esperaba demasiado de este libro, no me ha dejado buen sabor de boca.
Gente que se aburre